juangvieira@gmail.com
Mg. en Políticas Públicas Comparadas FLACSO México
Profesor Universidad Autónoma de Manizales UAM-Colombia

jueves, 13 de octubre de 2011

PARA QUÉ SIRVEN POLÍTICAS PÚBLICAS SIN RECURSOS?


Hola buen día, hoy les comparto el editorial del día 13 de octubre de 2011 del diario El Tiempo de Colombia, que llama la atención sobre una dimensión importante del proceso actual de las políticas públicas en Colombia, en donde se presenta no un problema de falta de recursos sino de dificultades para desembolsar los recursos, pero que en últimas repercute en la implementación de las políticas. Este es un tema bien interesante, a veces muy olvidado en algunos estudiosos de las políticas públicas, la dimensión presupuestal poco se incluye en los análisis de políticas.

Este es el editrial: 
http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/editorial-ejecutar-ejecutar-y-ejecutar_10553246-4

Una lenta ejecución influye en el ritmo general de la economía.

    El último trimestre del año arranca con una fuerte preocupación en la cúpula del Gobierno por el lento ritmo de ejecución de la inversión pública. El 2011 se ha caracterizado por el bajo movimiento de la chequera estatal en materia de proyectos e iniciativas en los sectores cruciales para el desarrollo.
    Datos del Ministerio de Hacienda muestran que, hasta agosto, la cartera de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial solo había invertido el 12 por ciento de su presupuesto anual. Un área vital tras la emergencia invernal del año pasado, la de Transporte, había desembolsado en los tres trimestres el 23 por ciento de los 4,9 billones de pesos programados. Otros sectores rezagados son Defensa y Seguridad, con 24 por ciento; Comunicaciones, con 13 por ciento, y Hacienda, con 15 por ciento.
    De acuerdo con cifras del Portal de Transparencia Económica, en el año 2003, a septiembre, el Gobierno ya había ejecutado el 42,8 por ciento de los recursos para inversión, mientras que hace cuatro años esa proporción era de 39,5. El consolidado total en este año llegó hasta el 33,8 por ciento. Lo paradójico es que si la inversión va a pie, los gastos de funcionamiento viajan en avión: hasta el mismo corte, ya iban en 61 por ciento.
    Si bien cada área tiene sus dinámicas propias de gasto, como los tiempos de las licitaciones y la actividad de los fondos, una administración que no invierte no puede mostrar resultados.
    A lo anterior se agregan las crecientes e insatisfechas necesidades de infraestructura, vías, escuelas y viviendas en las regiones más golpeadas por las lluvias.
    Una lenta ejecución no solo afecta la capacidad gubernamental de cumplir con las expectativas ciudadanas en materia de obras y programas públicos, sino que también, dado el peso específico de los recursos estatales, influye en el ritmo general de la economía, impide la creación de puestos de trabajo y amenaza con reducir las proyecciones de crecimiento económico.
    Las razones que las cabezas de estos sectores dan para justificar los rezagos cuentan con soportes técnicos y responden a las realidades de la contratación administrativa. Sin embargo, tales razones no explican con total satisfacción el amplio tamaño de la brecha. Los destapes de escándalos de corrupción y los juicios contra ex funcionarios de la administración anterior están al parecer empujando a los encargados de invertir a tener una mayor prudencia.
    Si firmar un papel o autorizar un desembolso puede significar un futuro 'carcelazo' o una millonada en asesoría jurídica, muchos tecnócratas están optando por tomar decisiones con más cuidado que antes.
    Pero el exceso de prudencia generalmente desemboca en una parálisis que se está reflejando, a nivel global, en los índices de ejecución.
    De todas maneras, genera sorpresa que una administración ambiciosa en sus reformas y audaz en sus apuestas políticas termine siendo tan timorata en la inversión. Aunque no se trata de que los ministerios giren cheques como locos en los últimos meses del año, el gobierno Santos ya está cruzando del terreno de las promesas al de las realizaciones. Ahí se requiere que el gabinete despliegue sus dotes gerenciales y haga honor a su reputación técnica.
    La actividad presupuestal de septiembre en algunas carteras confirma que la orden presidencial se está empezando a cumplir. Solo en Vivienda, por ejemplo, se saltó en 30 días del 12 por ciento al 51 por ciento.
    No obstante, más que abruptas aceleraciones, el Ejecutivo requiere un ritmo saludable y coordinado de inversiones para estar a la altura de las expectativas creadas.